Los neumáticos al final de su vida útil (NFU) contienen materiales con un importante potencial de aprovechamiento. Su tratamiento permite recuperar principalmente caucho, acero y fracción textil, que pueden volver a incorporarse a diferentes aplicaciones.
Las cifras muestran la dimensión de este flujo. Según los últimos datos publicados por el MITECO, las instalaciones de valorización material de NFU obtuvieron más de 84.000 toneladas de caucho reciclado, cerca de 33.000 toneladas de acero y unas 15.000 toneladas de textil.
Pero recuperar estos materiales es solo una parte del proceso. Para avanzar hacia una economía realmente circular, es necesario que los materiales resultantes del reciclaje dispongan también de aplicaciones que permitan reincorporarlos al ciclo productivo.
En este contexto, continuar desarrollando y consolidando aplicaciones capaces de incorporar el material recuperado de los neumáticos se convierte en un elemento clave para favorecer su aprovechamiento.
Entre los usos reconocidos oficialmente para el caucho granulado y el polvo de caucho que cumplen los criterios de fin de la condición de residuo se encuentran los campos deportivos, los pavimentos de seguridad, las piezas y los artículos de caucho y las mezclas bituminosas.
El reto de la circularidad, por tanto, no termina cuando un residuo es reciclado. También pasa por conseguir que los materiales recuperados puedan sustituir materias primas y encontrar nuevas aplicaciones.
Para los gestores de residuos, esto refuerza el papel que desempeñan no solo en la correcta gestión de los NFU, sino también en la obtención de materiales recuperados de calidad que puedan continuar su recorrido dentro de la economía circular.
Desde Econia continuamos al lado de los gestores de residuos, ofreciendo apoyo técnico y ambiental para convertir los nuevos retos del sector en oportunidades y avanzar hacia modelos de gestión cada vez más circulares.